¿Por qué es necesario aprender las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP)?

Cualquier persona, de cualquier edad o cualquier género puede transformarse en una víctima, ya sea en la vía pública, en el trabajo o en el hogar. Nadie está exento de sufrir una muerte súbita. En la mayoría de los casos este evento depende de la presencia de enfermedad cardiovascular, la cual no necesariamente ocurre en personas mayores. Ha sido reportada también en personas jóvenes, incluso deportistas, tal como hemos podido observar reiteradamente de distintos programas de noticias.

Se estima que ocurren entre 1 y 2 casos cada 1000 personas vivas por año. En nuestro país eso significa que ocurre en 40 a 80.000 personas por año, o lo que es lo mismo, 4 personas por hora o una persona cada 15 minutos. Teniendo en cuenta que este tipo de eventos tiene una sobrevida menor al 3%, es fácil comprender que se trata de una de las situaciones que más estragos hace entre la población general.

Sin embargo, a pesar de estas terribles estadísticas, lo cierto es que una vez ocurrida la muerte súbita en una persona, esta no debe morir necesariamente. La muerte puede revertirse si la víctima es asistida por una persona entrenada en maniobras de RCP y se accede rápidamente a un desfibrilador.  De hecho, más de un 40% de estas víctimas podrían sobrevivir al ser socorridas y asistidas adecuada y precozmente.

El ataque cardiaco o muerte súbita se produce comúnmente cuando el corazón sufre una arritmia conocida como fibrilación ventricular (FV). La misma suele ocurrir en el contexto de un infarto agudo de miocardio (IAM) aunque pueden existir otras causas como el consumo de sustancias estimulantes como el éxtasis, o el ejercicio extremo en condiciones desfavorables. Lo importante es que la presencia de esta arritmia hace que el corazón tenga contracciones anárquicas y por lo tanto no pueda bombear la sangre normalmente. La falta de contracción cardíaca efectiva reduce o impide la llegada de sangre al cerebro y por lo tanto la víctima pierde la conciencia, y respira mal o deja de respirar y llega a la muerte. El choque eléctrico del corazón comúnmente conocido como desfibrilación, es un tratamiento muy efectivo en la recuperación del ritmo normal del corazón cuando este se realiza tempranamente. Sin embargo, esta efectividad disminuye muy rápidamente con el paso del tiempo. Concretamente, por cada minuto de retraso en desfibrilar, sin que los testigos apliquen la resucitación cardiopulmonar (RCP) básica, se reduce la supervivencia en un 7-10%, de forma que después de 10 minutos las posibilidades de supervivencia son mínimas.

Las compresiones torácicas (CT) o masaje cardiaco no revierten la arritmia, pero permiten que sangre oxigenada circule hacia el corazón, cerebro y otros órganos vitales hasta que pueda realizarse la desfibrilación.

El uso temprano del desfibrilador externo automático (DEA) ha demostrado tanta efectividad que desde 1991 la aerolínea Quantas lo implemento en todos los vuelos transoceánicos. Posteriormente American Airlines copio dicha iniciativa logrando una tasa de supervivencia superior al 53%. Mejores registros se han observado aún en casinos de Las Vegas (74% cuando la desfibrilación se logró en antes de los 3 minutos de iniciado el paro cardíaco).

En nuestro país, el club Boca Juniors innovó en este aspecto, aún cuando no existían leyes. En 2007 instaló los primeros desfibriladores. Como resultado, entre el 2010 y el 2015 en las tribunas se registraron seis episodios de infarto en medio de un partido, y en cinco de ellos pudieron salvar la vida de las personas afectadas. Actualmente existen múltiples ejemplos de áreas cardioprotegidas en estadios, aeropuertos, clubes, e incluso diferentes organismos estatales han comenzado a implementar este tipo de medidas con el objeto de mejorar la probabilidad de supervivencia en este tipo de víctimas.

Por supuesto que a mayoría de los centros de salud de la Argentina cuentan con desfibriladores y personal médico y de enfermería capacitados para practicar soporte vital básico (SVB) y aún avanzado (SCVA). Sin embargo, es llamativo que el personal no sanitario en muchos centros (incluso centros respetables desde lo asistencial y académico) carece de conocimientos básicos acerca de esta práctica. El personal de Terapia Intensiva y Unidad Coronaria de Sanatorio del Oeste desarrolló un programa de entrenamiento en RCP y SVB para el personal no médico que le permite a estos actuar inmediatamente frente a este tipo de eventos mientras se acerca el DEA. Próximamente estos cursos propios serán abiertos a nuestra comunidad.

Dr. Jorge Vázquez

Jefe de la Unidad de Terapia Intensiva.

 

Sanatorio del Oeste (Ituzaingó / Castelar /Merlo)

www.sanatoriodeloeste.com

Central de turnos: 0810-333-4411 ó 5068-9100 (opción 1).

 

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